El proyecto de conservación sabana africana Amboseli protege uno de los ecosistemas más importantes de África, garantizando la supervivencia de elefantes, leones y otras especies clave mediante la conservación del territorio y sus corredores ecológicos.
Conservación de la sabana africana en el parque Nacional Gran Amboseli: un modelo de protección integral
El proyecto de protección integral de la fauna de sabana africana en el Ecosistema Gran Amboseli, impulsado por Big Life Foundation con la colaboración estratégica de Fundación BIOPARC, tiene como objetivo garantizar la conservación a gran escala de uno de los últimos grandes territorios funcionales de sabana del planeta.
El Parque Nacional Amboseli, con una superficie de 392 km², forma parte de un sistema ecológico mucho mayor que supera los 8.000 km² entre Kenia y Tanzania. La supervivencia de su fauna —incluyendo elefantes, leones, jirafas y rinocerontes— depende de la conectividad de este territorio ampliado, donde se encuentran corredores migratorios esenciales, zonas de pastoreo y tierras comunitarias Maasai.
Este proyecto aborda la conservación desde un enfoque integral que combina la protección directa de fauna, la mitigación del conflicto entre humanos y animales, la restauración del hábitat y el desarrollo comunitario. La conservación en este entorno solo es viable si integra de forma equilibrada el territorio, la fauna salvaje y las comunidades locales.
En los últimos años, el éxito en la lucha contra la caza furtiva ha dado paso a un nuevo desafío: la fragmentación del hábitat causada por la subdivisión del territorio y la instalación de vallados. Por ello, el proyecto se centra en mantener abiertos los corredores ecológicos que permiten la movilidad de las especies y garantizan la funcionalidad del ecosistema.
Protección efectiva de la fauna mediante un equipo de 391 rangers operativos, organizados en 46 unidades y apoyados por 11 unidades móviles, que han permitido mantener cero elefantes cazados desde 2018 y cero rinocerontes desde 2016.
Refuerzo de la vigilancia del territorio con más de 195.000 km patrullados a pie y 446.000 km en vehículo, además de la confiscación de 448 armas o herramientas de caza y la detención de 299 sospechosos.
Reducción del conflicto entre humanos y fauna salvaje mediante la prevención de incursiones de elefantes en cultivos, el mantenimiento de 100 km de vallado eléctrico y la intervención directa para evitar cacerías retaliatorias de leones.
Implantación de un innovador sistema de “conservation leases”, mediante el cual los propietarios Maasai reciben compensaciones económicas por mantener sus tierras sin vallar, garantizando la continuidad de los corredores ecológicos.
Protección y gestión activa de más de 93.000 acres de territorio, restauración de más de 14.000 acres de hábitat y consolidación de áreas clave como el corredor de Nairrabala.
Desarrollo de programas comunitarios que vinculan directamente la conservación con el bienestar social, incluyendo más de 3.000 becas educativas otorgadas, atención sanitaria a miles de personas y programas de apoyo a comunidades locales.
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