La tortuga lora recuperada en el CRAMA BIOPARC regresa al océano tras seis meses de rehabilitación
El ejemplar, rescatado en febrero en el puerto de El Musel tras sufrir un episodio de aturdimiento por frío, ha vuelto al Atlántico después de un complejo proceso veterinario. Explicamos, mediante preguntas y respuestas, cómo la labor desarrollada por Fundación BIOPARC y BIOPARC Acuario de Gijón contribuye al rescate de fauna marina, la sensibilización social y el conocimiento de una de las tortugas marinas más amenazadas del planeta.
¿Cómo llegó esta tortuga lora al CRAMA BIOPARC?
El ejemplar fue localizado tras sufrir un episodio de aturdimiento por frío, conocido como cold stunning. Este síndrome aparece cuando una tortuga marina permanece durante demasiado tiempo en aguas con temperaturas inferiores a las que puede tolerar. Su metabolismo se ralentiza, pierde capacidad para nadar y alimentarse y queda expuesta al agotamiento y a la aparición de infecciones graves.
Cuando ingresó en el CRAMA BIOPARC, la tortuga presentaba neumonía, una marcada desnutrición, debilidad muscular e insuficiencia renal asociada a la infección. Con apenas 28 centímetros de longitud y 2,1 kilogramos de peso, su supervivencia dependía de una intervención veterinaria especializada e inmediata.
¿Qué trabajo se ha realizado durante los seis meses de rehabilitación?
Los equipos de Veterinaria y Biología de BIOPARC Acuario de Gijón diseñaron un programa de recuperación individualizado que incluyó fluidoterapia, tratamiento antibiótico, analgesia y alimentación asistida durante las primeras semanas.
La evolución del ejemplar fue controlada de forma continuada mediante analíticas sanguíneas, radiografías y ecografías. Tras detectarse una patología renal, se realizó una tomografía computarizada en el Hospital Veterinario Nacho Menes que permitió evaluar con mayor precisión la lesión y ajustar el tratamiento.
Conforme avanzó su recuperación, la tortuga recuperó fuerza y condición corporal, comenzó a alimentarse por sí misma con una dieta basada en pescado, cefalópodos y crustáceos y alcanzó los 3,05 kilogramos de peso. También evolucionaron favorablemente las lesiones que presentaba en el caparazón y la piel.
¿Qué papel desempeñan Fundación BIOPARC y BIOPARC Acuario de Gijón?
Fundación BIOPARC impulsa una visión de la conservación basada en la protección de la biodiversidad, el apoyo al conocimiento científico y la sensibilización de la sociedad.
BIOPARC Acuario de Gijón traslada ese compromiso al trabajo diario desarrollado en el CRAMA BIOPARC, donde profesionales especializados atienden a animales marinos heridos, varados o en dificultades, con el objetivo prioritario de devolverlos al medio natural siempre que su evolución lo permita.
Esta labor conecta la actuación directa con la divulgación. Cada rescate permite explicar las amenazas que afronta la fauna marina, acercar a la ciudadanía el trabajo de los centros de recuperación y obtener información útil para seguir mejorando los protocolos de rescate, rehabilitación y reintroducción.
¿Cómo se preparó el regreso de la tortuga al océano?
La fecha de la reintroducción fue seleccionada atendiendo a criterios veterinarios y oceanográficos. Las temperaturas estivales del Cantábrico resultan más favorables para una especie habituada a aguas cálidas y la mayor estabilidad del mar facilita su adaptación después de un periodo prolongado bajo cuidados humanos.
La jornada comenzó en la Playa de Poniente, donde decenas de personas acompañaron el inicio del regreso de la tortuga al mar. Entre ellas se encontraban niños y niñas de los campamentos de verano de BIOPARC Acuario de Gijón, participantes de años anteriores, miembros de diferentes asociaciones y numerosas familias.
Varios menores se relevaron para transportar cuidadosamente al ejemplar, dentro de un capazo, hasta la orilla. Posteriormente, una embarcación de Salvamento Marítimo lo trasladó hasta el barco de la Dirección General de Pesca Marítima del Principado de Asturias.
La liberación se produjo a unas doce millas del cabo Peñas, en unas condiciones seleccionadas para favorecer el bienestar del ejemplar, su adaptación al océano y el éxito de la reintroducción.
¿Por qué llevará un transmisor satelital?
Antes de su liberación, la tortuga fue equipada con un transmisor satelital facilitado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico e instalado por personal de Tragsa.
Este dispositivo permitirá seguir sus desplazamientos y obtener información de gran valor sobre su adaptación, sus rutas y el uso que hace del Atlántico nororiental.
El seguimiento resulta especialmente relevante porque la tortuga lora tiene su principal área de distribución en el Golfo de México y la costa atlántica de Estados Unidos. La presencia de ejemplares juveniles en el Cantábrico es excepcional y despierta un creciente interés científico por su posible relación con las corrientes oceánicas, la distribución de las zonas de alimentación y las condiciones cambiantes del océano.
¿Por qué es tan importante conservar la tortuga lora?
La tortuga lora es la más pequeña de las siete especies de tortugas marinas y también una de las más amenazadas. Los ejemplares adultos rara vez superan los 70 centímetros de longitud y los 45 kilogramos de peso.
Su población sufrió un acusado declive durante el siglo XX y llegó a situarse al borde de la extinción. Aunque décadas de esfuerzos internacionales han permitido una recuperación parcial, continúa expuesta a amenazas como la captura accidental en artes de pesca, la pérdida de playas de nidificación, la contaminación marina y los efectos derivados del cambio climático.
Cada ejemplar recuperado representa, por tanto, una doble oportunidad: devolver al medio natural un animal perteneciente a una especie amenazada y ampliar el conocimiento necesario para proteger mejor al conjunto de su población.
¿Qué dimensión educativa ha tenido esta reintroducción?
La presencia de los niños y niñas en la Playa de Poniente convirtió el inicio de la reintroducción en una experiencia de sensibilización y aprendizaje.
Comprender que la recuperación de un solo animal exige meses de cuidados, conocimiento especializado y la coordinación de numerosos profesionales ayuda a construir una relación más responsable con el océano y su biodiversidad.
La iniciativa permitió acercar al público el trabajo desarrollado en el CRAMA BIOPARC y poner en valor la importancia de los centros de recuperación para la conservación de las especies marinas amenazadas.
¿Qué entidades han hecho posible la recuperación?
La recuperación y reintroducción de esta tortuga lora ha sido posible gracias al trabajo coordinado del CRAMA BIOPARC del Principado de Asturias y BIOPARC Acuario de Gijón.
También han participado diferentes áreas del Principado de Asturias, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el GEAS de la Guardia Civil, Tragsa, Salvamento Marítimo, el Hospital Veterinario Nacho Menes, Centro VisionVet y el Principado de Asturias a través de Blue Point e Interreg Atlantic Area.
Esta red de colaboración demuestra que la conservación de la fauna marina requiere capacidad de respuesta, conocimiento especializado y cooperación estable entre administraciones, centros de recuperación y entidades científicas.
¿Qué debemos hacer si encontramos un animal marino en dificultades?
Ante una tortuga marina u otro animal herido, varado o aparentemente desorientado, no debe manipularse ni devolverse al agua por iniciativa propia.
La recomendación es avisar inmediatamente al 112 para que se active el protocolo especializado y los profesionales puedan valorar la intervención más adecuada.
Tú también puedes ayudar a proteger la biodiversidad
La recuperación de esta tortuga demuestra todo lo que puede lograrse mediante el compromiso, el conocimiento y la colaboración.
Con tu donación a Fundación BIOPARC ayudas a impulsar proyectos de conservación, investigación y sensibilización destinados a proteger la naturaleza y las especies amenazadas.
Haz tu donación y forma parte de la conservación de la biodiversidad.



